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La madera es un recurso natural renovable, siempre que se gestione y consuma de forma sostenible. Utilizado de manera óptima, sus emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal gas implicado en el cambio climático, son casi nulas. No contiene azufre, por lo que se evitan problemas de lluvia ácida. La fabricación de pellets supone la reutilización de los excedentes madereros que de otra forma se desperdiciarían y que en los bosques son un peligro porque pueden propiciar incendios forestales. Las cenizas provenientes de su combustión se pueden reutilizar como abono mediante compostaje.

Reducen la dependencia energética hacia el exterior. España necesita importar un 80% de la energía que consume, en su mayoría petróleo y gas natural. Al emplear energías renovables autóctonas, como los pellets, la balanza comercial se resiente menos. Según datos de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), con el uso de 10 millones de toneladas de biomasa, se evita la importación de 20 millones de barriles de petróleo por valor de mas de 1.000 millones de euros/año.